Quién lo iba a decir. Y todo
el mundo tan contento por aquí, igual que cuando Messi marca un gol, aunque sea
a miles de quilómetros. Pero es bien grande nuestro ego argentino. Más nos
valdría salir a las calles a celebrar que la inflación se ha controlado de una
vez y que los corruptos dejan de ocupar por fin sus cómodos despachos
inexpugnables.
Aunque más me preocupa esto:
abro un blog y nos sale un Papa argentino. ¿Qué pasará si me hago trenzas? Me
hace pensar en aquel poema de nuestro amado Borges, que reproduzco
fragmentariamente:
La
espera
Antes que suene el
presuroso timbre
y abran la puerta y
entres, oh esperada
por la ansiedad, el
universo tiene
que haber ejecutado
una infinita
serie de actos
concretos. [...]
Antes que llegues,
un monje tiene que
soñar con un ancla,
un tigre tiene que morir
en Sumatra,
nueve hombres tienen
que morir en Borneo.
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